Investigación

Emergencias y catástrofes

Materiales sobre Salud Mental y Apoyo psicosocial en Emergencias y Catástrofes

DOCUMENTOS

Ley 26657 Salud Mental

Guía del IASC  sobre Salud Mental y Apoyo Psicosocial en Emergencias Humanitarias y Catástrofes (2007)

Carta Humanitaria y Proyecto Esfera y Código de Conducta relativo al socorro en casos de desastre y para el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja y las organizaciones no gubernamentales (2011)

Guía programática para la articulación del Desarrollo de Primera infancia y la Reducción del Riesgo de Desastres. Construyendo bases fuertes. (2013) - PLAN y UNICEF

Marco de Acción de Hyogo

Construyendo bases fuertes. Guía programática para la articulación del Desarrollo de Primera Infancia y la Reducción del Riesgo de Desastres (PLAN y UNICEF, 2013)

 

DOCUMENTOS OPS-OMS

Protección de la salud mental en situaciones de desastres y emergencias (OPS, 2002)

La Salud Mental en las emergencias (OMS, 2003)

Guía práctica de salud mental en situaciones de desastres (OPS-OMS, 2006) Ver pág.286 Atención psicosocial a la infancia y la adolescencia

En 2010, la OPS publicó 3 Guías para ser utilizadas por los Equipos de Respuesta a Emergencias y Desastres: 

    • Apoyo psicosocial en emergencias y desastres
    • Guía para el desarrollo de simulaciones y simulacros de emergencias y desastres
    • Evaluación de daños y análisis de necesidades de salud en situaciones de desastres.

1. Apoyo psicosocial en emergencias y catástrofes: Guía para Equipos de Respuesta (OPS, 2010) 

Esta guía práctica de salud mental y apoyo psicosocial ha sido producida con un enfoque psicosocial y comunitario, en donde el centro de la intervención permita detectar y anticipar problemas y fortalezas con una perspectiva comunitaria. Se ha diseñado para que sea una herramienta de fácil uso y aplicación para los equipos de respuesta en emergencias. De forma prioritaria va dirigida a los equipos de atención primaria de salud y a aquellas personas, instituciones u organizaciones que participan con estos equipos en las tareas de atención de emergencias y provisión de ayuda humanitaria.

Para la elaboración de la guía se han utilizado como principales referencias la Guía práctica de salud mental en situaciones de desastres, publicada por la OPS/OMS en 2006 y la Guía del IASC sobre salud mental y apoyo psicosocial en emergencias humanitarias y catástrofes, publicada por el Comité Permanente Interagencial (IASC, por sus siglas en inglés) en 2007.

Ver pág.18 Protección a la niñez y acceso a la educación segura; pág.20 Personas con discapacidad; pág.21 Adultos mayores

2. Guía para el desarrollo de simulaciones y simulacros de emergencias y desastres (OPS, 2010

Uno de los instrumentos más adecuados para evaluar y poner a prueba los planes de preparativos y respuesta son los ejercicios de simulación y los simulacros que, durante mucho tiempo, han sido ampliamente utilizados por las organizaciones que trabajan en la preparación o en la respuesta a los desastres. Constituyen también excelentes instrumentos de capacitación, de evaluación de herramientas y procesos, de ejercicio de toma decisiones, de trabajo en equipo y de coordinación intra e intersectorial.

En la preparación de este documento, la Organización Panamericana de Salud ha trabajado con un grupo de expertos de América Latina y el Caribe sistematizando y revisando experiencias para preparar una serie de lineamientos prácticos que faciliten la planificación y la ejecución de simulaciones y simulacros. En la guía se establecen las pautas para la organización, desarrollo y evaluación de simulaciones y simulacros y se plantean los diferentes usos que se le pueden dar a estos ejercicios, siempre en el contexto de las emergencias y desastres. Esta herramienta busca apoyar principalmente, pero no en forma exclusiva, a las organizaciones de salud, en sus procesos de revisión y actualización de preparativos y respuesta a emergencias y desastres.)

3. EDAN Evaluación de daños y análisis de necesidades de salud en situaciones de desastre: Guía para equipos de respuesta (OPS, 2010) 

Los desastres tienen efectos negativos en la salud, que varían de acuerdo al tipo de evento, al lugar del impacto y sus características socioeconómicas, al nivel de exposición de la población y su preparación ante las diferentes amenazas, a la calidad de la infraestructura y a la capacidad de respuesta instalada, entre otros factores. Solo mediante el conocimiento preciso de los daños y efectos se puede determinar dónde se necesita ayuda. La evaluación de daños y análisis de necesidades permite identificar el impacto del desastre, los factores de riesgo para la salud y las necesidades en áreas técnicas como agua y saneamiento, vigilancia epidemiológica, servicios de salud, albergues, entre otras.

En la nueva guía Evaluación de daños y análisis de necesidades de salud en situaciones de desastre (EDAN) (original, 2004) se hace énfasis en la organización del sector salud, desde la conformación del comité operativo de emergencia hasta la sala de situación de salud, estructura que debe reproducirse en el nivel nacional, regional y local. Se analizan las características de la EDAN y se presentan modelos de formatos para la recolección y análisis de la información de salud. El propósito es que la toma de decisiones se fundamente en información técnica de calidad, que permita diagnosticar, priorizar, planificar la intervención y solicitar recursos para la respuesta a emergencias de forma eficaz.

Primera Ayuda Psicológica: Guía para trabajadores de campo PAP (OMS, 2012)

Según Esfera (2011) y IASC (2007), la primera ayuda psicológica (PAP) describe una respuesta humana, de apoyo a otro ser humano que está sufriendo y que puede necesitar ayuda. La PAP trata los siguientes temas:

  •  
    • » brindar ayuda y apoyo prácticos, de manera no invasiva;
    • » evaluar las necesidades y preocupaciones;
    • » ayudar a las personas a atender sus necesidades básicas (por ejemplo, comida y agua, información);
    • » escuchar a las personas, pero no presionarlas para que hablen;
    • » reconfortar a las personas y ayudarlas a sentirse calmas;
    • » ayudar a las personas para acceder a información, servicios y apoyos sociales; y
    • » proteger a las personas de ulteriores peligros.

 Manuales del método "Retorno a la alegría" (Terapias lúdicas para niña/os)

Manual para educadores y educadoras guías

Manual para capacitación de capacitadores

Manual de implementación para instituciones ejecutoras 

Manual de capacitación

Manual de Terapias Lúdicas 

Convención sobre los Derechos del Niño 1989

Observación General Nro.7 del Comité de los Derechos del Niño (ONU) sobre la realización de los derechos del niño en la primera infancia


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MATERIALES

Ley 26.657 Salud Mental

Guía del IASC  sobre Salud Mental y Apoyo Psicosocial en Emergencias Humanitarias y Catástrofes (2007)

El IASC (Inter-Agency Standing Commitee - Comité Permanente entre Organismos) fue creado  en 1992, como resultado de la resolución 46/182 de la Asamblea General de Naciones Unidas, en la que se exhortaba a fortalecer la coordinación de la asistencia humanitaria. Es un foro interinstitucional de coordinación, formulación de políticas y adopción de decisiones por parte de los representantes ejecutivos de los principales organismos de asistencia humanitaria (organismos de Naciones Unidas, Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, y consorcios de organizaciones no gubernamentales de asistencia humanitaria).

La Guía constituye un marco multisectorial e interinstitucional que posibilita un conjunto de respuestas mínimas coordinadas, en las que los diversos enfoques del apoyo a la salud mental y el bienestar psicosocial se complementan recíprocamente.

Se consideran EMERGENCIAS tanto las surgidas de conflictos armados como de desastres naturales (incluyendo las crisis alimentarias), y corresponden a situaciones en las que grandes sectores de la población corren riesgo agudo de muerte, sufrimientos inmensos y/o pérdida de su dignidad como consecuencia de lo anterior.

La expresión compuesta Salud Mental y apoyo psicosocial (SMAPS) es un expresión compuesta que se utiliza en la Guía para describir cualquier tipo de acción local o externa, cuyo propósito sea proteger o promover el bienestar psicosocial y/o prevenir o brindar tratamiento en trastornos psicológicos. Son términos estrechamente relacionados entre si, que reflejan enfoques diferentes pero complementarios. Los organismos ajenos al sector salud tienen a referirse a apoyo la bienestar psicosocial, en tanto que quienes trabajan en el sector salud tienden a referirse a salud mental. Históricamente se empleaban las expresiones rehabilitación psicosocial tratatamiento psicosocial para hacer referencia a intervenciones no biológicas en beneficios de personas que padecen trastornos mentales. 

Esta Guía incluye aspectos externos al ámbito tradicional de interés o especialización de lso profesionales de la salud mental porque aumenta el consenso interinstitucional acerca de que las acciones de asistencia humanitaria, según la modalidad en que se implementen (respetando o no la dignidad de las personas) afectan el bienestar psicosocial. Así, el bienestar psicosocial resulta afectado cuando los albergues están hacinados, cuando los servicios sanitarios crean riesgos de violencia sexual para las mujeres, cuando niñas y niños se hallan separados de sus referentes significativos). 

La Guía incluye: a) primeros auxilios psicologicos para personas en estado de angustia que pueden ser prestados por distintos trabajadores comunitarios y b) la atención de personas que padecen trastornos mentales graves, incluidos trastornos postraumáticos severos, que solo debe ser dispensada por personal de salud capacitado y supervisado.

Relación entre la Guía IASC y el Manual del Proyecto Esfera (ver en esta página): La Guía IASC indica directrices para respuestas mínimas, pero no establece normas para la respuesta mínima. Esta Guía es compatible con las normas del Proyecto Esfera (2004), incluso al poner en práctica las directrices probablemente se contribuirá al logro de las normas correspondientes del Proyecto Esfera, incluyendo los Estándares sobre aspectos psicológicos y sociales en salud.

En situaciones de emergencia, existe una estrecha interrelación entre la promoción de la salud mental y el bienestar psicosocial, por una parte, y por la otra la protección y promoción de los derechos humanos. Al promover la vigencia de las normas de derechos humanos, incluidos el derecho a la salud, a la educación y la protección contra la discriminación, se contribuye a crear un ámbito de protección de derechos humanos y se apoya la protección social y la protección jurídica. A l promover las normas internacionales de derechos humanos se sientan las bases para la rendición de cuentas y para medidas contra la discriminación, los malos tratos y la violencia. Al adoptar medidas para promover y proteger los derechos humanos se reducirán los riesgos que corren las personas afectadas por la emergencia.

Así, al facultar a los grupos en situación de riesgo para que accedan a la vivienda, abastecimiento de agua y saneamiento, se acrecientan sus posibilidades de acceso a alimentos, se mejora su salud y se reduce el riesgo de discriminación y malos tratos. Además, al asegurar el apoyo psicosocial a mujeres y niñas, se puede redurcir el riesgo de tener que recurrir a estrategias de supervivencia, como la prostitución, que las exponen a riesgos adicionales de sus derechos humanos. Sin embargo, es preciso estar atento para no estigmatizar  a los grupos vulnerables orientado la asistencia exclusivamente a ellos.

Atento a que la promoción de los derechos humanos se halla consustanciada con la promoción de la salud mental y el bienestar psicosocial, los trabajadores en estos temas  tienen una doble responsabildiad. En primer lugar, han de velar por que los programas de salud mental y apoyo psicosocial apoyen los derechos humanos. En segundo lugar, deben aceptar las responsabilidades de todos los trabajadores de asistencia humanitaria, sea cual fuere el sector en el que se desempeñan, en cuanto a promover los derechos humanos y proteger contra los abusos y la exploración  a las personas en situación de riesgo.

Entre otras acciones, por ejemplo, se debe promover la prestación de servicios incluyentes y no discriminatorios, evitando la innecesaria institucionalización de personas que padecen trastornos mentales y respetar la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión en la atención de la salud mental y el bienestar psicosocial. Asimismo se debe respetar el derechos de los sobrevivientes al carácter confidencial y de todas las intervenciones a otorgar consentimiento informado, incluyendo el derecho a negarse a recibir tratamiento

Se debe incluir en la capacitación de los trabajadores pertinentes, personal de organizaciones y de funcionarios gubernamentales,  una focalización en los derechos humanos y la protección, promoviendo que se incluya el efecto psicosocial de la conculcación de los derechos humanos. Destacar la necesidad de emplear técnicas apropiadas de entrevistas que respeten la dignidad y la intimidad de los sobrevivientes y considerar cuáles son lso efectos psicológicos de lso hechos que han vivido.

Los trabajadores de la asistencia humanitaria, pertenezcan éstos a la población afectada o a organismos externos, pueden contribuir a la protección de los derechos humanos, prestando asistencia en sectores clave de manera  que apoye a las personas vulnerables, restaure la dignidad y contribuya a reconstituir las redes sociales. En gran medida la protección de los derechos humanos se logra cuando los residentes locales se organizan entre si para responder a las amenazas, y por ende, cobran conciencia de que pueden salvarse por si mismos  y puden contar con mecanismo sostenibles de defensa de sus derechos. Como complemento de esta labor, deben preverse tareas para los especialistas en protección. Así, los trabajadores con experiencia en protección a la infancia deben abordar las vulenrabildidades especiales de los niños, y fomentar la capacidad local en el tema. En la Guia se contemplan Listas de Acciones tanto para especialistas como para no especialistas.

Asimismo se han de establecer procedimientos para el acceso ético de los medios de difusión a las personas en situación de vulnerabilidad, reconociendo que la atención por parte de los medios puede dar lugar a revictimización al efectuarse múltiples entrevistas a la misma persona, al formular preguntas inapropiadas sobre aspectos íntimos o privados, o resultar estigmatizante.

A continuación se presenta la Guía mediante un cuadro resumen:

 

LISTAS DE ACCIONES QUE CONSTITUYEN LA RESPUESTA MÍNIMA  (IASC)

A. Funciones comunes a todas las esferas

Coordinación

1.1 Establecer mecanismos de coordinación intersectorial de los servicios de salud mental y apoyo psicosocial

Diagnóstico de la situación, seguimiento y evaluación

2.1 Realizar diagnósticos de la situación en materia de salud mental y apoyo psicosocial

2.2 Iniciar sistemas y procesos participativos de seguimiento y evaluación

Protección y normas de derechos humanos

3.1 Aplicación de un marco de derechos humanos mediante servicios de salud mental y apoyo psicosocial

3.2 Detectar, vigilar, prevenir y responder a las amenazas a la protección y las deficiencias en los sistemas de resguardo, y responder a dichas amenazas, mediante medidas de protección social

3.3 Detectar, vigilar, prevenir y responder a las amenazas a la protección y los abusos mediante medidas de protección jurídica

 Recursos humanos

4.1 Identificar y movilizar a voluntarios y personal contratado que se adapten a la cultura local

4.2 Velar por el cumplimiento de los códigos de conducta y de las guías de ética para personal

4.3 Proporcionar formación y capacitación en salud mental y apoyo psicosocial a los trabajadores de ayuda humanitaria

4.4 Prevenir y atender los problemas de salud mental y bienestar psicosocial en el personal y los voluntarios

 

B. Esferas básicas de salud mental y apoyo psicosocial

Organización comunitaria y apoyo a la comunidad

5.1 Facilitar las condiciones para que la comunidad se movilice, haga suya y tenga un control sobre la respuesta de emergencia en todos los sectores

5.2 Facilitar el apoyo social y los recursos propios de las comunidades

5.3 Facilitar las condiciones para prácticas terapéuticas cultural y religiosamente apropiadas

5.4 Facilitar el apoyo a los niños de corta edad (primera infancia, 0 a 8 años) y a quienes los cuidan

Servicio de salud

6.1 Incluir consideraciones concretas de índole psicológica y social en la provisión de atención general de salud

6.2 Proporcionar acceso a los servicios a personas con graves problemas de salud mental

6.3 Atender y proteger a las personas con trastornos mentales graves y otras discapacidades mentales y neurológicas internadas en instituciones

6.4 Informarse sobre los sistemas terapéuticos locales, indígenas y tradicionales y, cuando sea apropiado, establecer sistemas de colaboración

6.5 Minimizar los daños derivados del consumo de alcohol y otras sustancias

Educación

7.1 Mejorar el acceso a una educación segura y que sea fuente de apoyo

Difusión de información

8.1 Proporcionar a las poblaciones afectadas información sobre la emergencia, el contexto y las actividades de ayuda, así como sobre sus derechos legales

8.2 Proporcionar acceso a información sobre recursos y estrategias

 

C. Consideraciones sociales en las esferas sectoriales

Seguridad alimentaria y nutrición

9.1 Incluir consideraciones concretas de índole social y psicológica en la provisión de alimentos y apoyo nutricional (seguridad, dignidad con respeto a las prácticas culturales y a las funciones de los miembros de la familia)

Provisión de albergues y planificación de emplazamientos

10.1 Incluir consideraciones sociales concretas en la planificación de emplazamientos y la provisión de albergues (seguridad, dignidad, asistencia cultural y socialmente apropiada)

Abastecimiento de agua y saneamiento

11.1 Incluir consideraciones sociales concretas (acceso digno, culturalmente apropiado y seguro para todos) en el abastecimiento de agua y saneamiento

 

La Guia incluye 25 Listas de Acciones que indican como desarrollar cada una de las Respuestas Minimas


Instrumentos pertinentes de derechos humanos universales citados en las IASC:

  • Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas (1966)

  • Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de las Naciones Unidas (1966)

  • Observación General 14 sobre el derecho al más alto nivel posible de salud, aprobado por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales en mayo de 2000 (E/C.12/2000/4, 4 de julio de 2000) Tener especialmente en cuenta los Elementos esenciales (párr.12) y las Obligaciones básicas (párr.43)

  • Principios de las Naciones Unidas para la protección de los enfermos mentales y para el mejoramiento de la atención de la salud mental (1991)

  • Convenios de Ginebra (1949) y Protocolos adicionales a los Convenios (CIRC, 1977).

  • Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional(1998)

  • Convención sobre los Derechos del Niño(1989) y Protocolos opcionales de la Convención (2000)

  • Convención de las Naciones Unidas sobre el Estatuto de los Refugiados (1951)

  • Convención de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial (1965)

  • Convención de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (1979) y Protocolo opcional de la Convención (1999). 

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PROTECCIÓN DE NIÑAS Y NIÑOS DE CORTA EDAD (PRIMERA INFANCIA, entre 0 y 8 años) ANTE SITUACIONES DE EMERGENCIA:

DIAGNÓSTICO RÁPIDO: El diagnóstico rápido en salud mental es fundamental para conocer las condiciones psicosociales de la población infantil (afectación del sueño, trastornos digestivos asociados, procesos de socialización -juego,-relación con sus mascotas-, otras alteraciones del comportamiento, temor, otros problemas fisicos) y establecer una línea de base para iniciar las acciones de apoyo psicosocial, pues se ha observado que en cuanto más corto sea el tiempo entre el evento traumático y el inicio del apoyo psicológico mejor es la respuesta de recuperación. 

Los desastres tienen efectos negativos en la salud, que varían de acuerdo al tipo de evento, al lugar del impacto y sus características socioeconómicas, al nivel de exposición de la población y su preparación ante las diferentes amenazas, a la calidad de la infraestructura y a la capacidad de respuesta instalada, entre otros factores. Solo mediante el conocimiento preciso de los daños y efectos se puede determinar dónde se necesita ayuda. La evaluación de daños y análisis de necesidades permite identificar el impacto del desastre, los factores de riesgo para la salud y las necesidades en áreas técnicas como agua y saneamiento, vigilancia epidemiológica, servicios de salud, albergues, entre otras: EDAN Evaluación de daños y análisis de necesidades de salud en situaciones de desastre: Guía para equipos de respuesta (OPS, 2010) 

EL JUEGO como derecho y espacio de aprendizaje: Es fundamental el uso de Metodologías lúdicas -basadas en el juego- para la recuperación psicoafectiva de niña/os y adolescentes en situación de emergencia y desastres, para la elaboración del duelo que implica la pérdida de vidas humanas y recursos materiales, y para favorcer la continuación del desarrollo emocional, intelectual y cognitivo bloqueado por la situación de desastre.

Guía programática para la articulación del Desarrollo de Primera infancia y la Reducción del Riesgo de Desastres. Construyendo bases fuertes. (2013) - PLAN y UNICEF

Convención sobre los Derechos del Niño

Observación General Nro.7 del Comité de los Derechos del Niño (ONU) sobre la realización de los derechos del niño en la primera infancia

Marco de Acción de Hyogo: En 2005 en Kobe, Hyogo (Japón), se celebró la Conferencia Mundial sobre la Reducción de los Desastres donde 168 Estados firmaron el Marco de Acción para 2005-2015: Aumento de la resiliencia de las naciones y las comunidades ante los desastres. El MAH establece requisitos técnicos y organizativos para la Reducción del Riesgo de desastres y para su posterior implementación, en función de las necesidades y capacidades propias. La responsabilidad fundamental de que la Reducción de Riesgos de Desastre se torne una realidad recae en los Estados. Este Marco ha dado lugar al reconocimiento de la existencia de riesgos crecientes que afectan negativamente el desarrollo de los países. El objetivo es fomentar una cultura de la prevención de los desastres y de resiliencia que contribuya a reducir las pérdidas ocasionadas por estos, ya sea en vidas, bienes materiales, económicos, ambientales, de las comunidades y países.Este evento constituyó una oportunidad excepcional para promover un enfoque estratégico y sistemático de reducción de la vulnerabilidad ante las amenazas y riesgos que conllevan los desastres. En la actualidad, el Marco de Acción de Hyogo continúa llamando la atención sobre la necesidad de un enfoque integrado de la gestión del riesgo como condición para el desarrollo sustentable y sobre la relevancia de fortalecer los medios de resiliencia de las naciones y las comunidades ante los desastres.

Construyendo bases fuertes. Guía programática para la articulación del Desarrollo de Primera Infancia y la Reducción del Riesgo de Desastres (PLAN y UNICEF, 2013)

Principios y enfoques básicos:

  • Enfoque de derechos-interés superior del niño 
  • Principios humanitarios
  • Enfoque del ciclo de vida
  • Modelo ecologico y holístico
  • Inguald de género
  • Equidad e inclusión
  • Enfoque intercultural
  • Participación (dar valor a sus voces reconociendo sus propios lenguajes y formas de expresarse, fortalce lazos y la autoestima en comunidad, mejora la eficacia y sustentabilidad de las acciones)
  • Liderazgo y /o coordinación de gobiernos locales y nacionales (por ser garantes de derechos y para evitar duplicación de las acciones)
  • Recuperación para mejorar (para reconstruir con menores riesgos. El mensaje es que a pesar de los efectos debilitantes del desastre, también ofrece oportunidades para mejorar)
  • El juego como derecho y espacio de aprendizaje (tras un desastere ayudan a eliminar el stress, a relacionarse con los demás, a aprender y a dar sentido a su realidad)

PROGRAMA "RETORNO A LA ALEGRÍA"

Por ejemplo, el método "Retorno a la alegría", desarrollado por UNICEF y Cruz Roja, que se ha aplicado a partir de 1997 con niña/os afectados por situaciones de desastre en varios países de América Latina y el Caribe.. Se compone de cuatro manuales que componen la metodología del programa, que incluye el Manual de implementación para unidades ejecutpras, el Manual de Capacitación, el Manual para Educadoras y Educadores Guías y el Manual de Terapias Lúdicas. También incluye un Maletín Terapéutico que contiene muñecos, títeres, juguetes de madera, la mochila de los sueños, canciones y cuentos. La compilación de Cuentos, Fábulas, Retahílas y Trabalenguas, sirve de apoyo al trabajo de las sesiones de terapia lúdica. Los cuentos y fábulas fueron seleccionados para facilitar y/o fortalecer la resiliencia en niñas, niños y adolescentes, de manera que puedan atravesar las crisis por eventos naturales o antrópicos sin consecuencias traumáticas que amilanen su vocación para ser felices y llegar a la adultez con plena capacidad de afrontar las distintas adversidades que la vida les depare. 

Manual para capacitación de capacitadores

Manual de implementación para instituciones ejecutoras El Retorno a la Alegría: Manual de implementación para instituciones ejecutoras: Un programa para la recuperación psicoafectiva de niños y niñas y adolescentes en situaciones de emergencia y desastres. (2010)

Manual de capacitación El Retorno a la Alegría: Manual de capacitación: Un programa para la recuperación psicoafectiva de niñas, niños y adolescentes en situaciones de emergencia y desastres. (2010)

Manual para educadores y educadoras guías

Manual de Terapias LúdicasManual de terapias lúdicas para niña/os (talleres) Esta publicación es la versión dominicana del Programa Retorno a la Alegría, implementado en Mozambique, Nicaragua, Paraguay y Colombia, entre otros países. Incluye cuatro manuales: Manual de implementación para Instituciones Ejecutoras, Manual de Capacitación, Manual para Educadores Guías y Manual de Terapias Lúdicas. También presenta una compilación de cuentos, fábulas, retahílas y trabalenguas, para apoyar el trabajo de las sesiones de terapia lúdica. (AU).

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INSTRUMENTOS DEL MARCO OPERATIVO PARA LA RENDICIÓN DE CUENTAS DE LA ASISTENCIA HUMANITARIA:


Carta Humanitaria y Proyecto Esfera y Código de Conducta relativo al socorro en casos de desastre y para el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja y las organizaciones no gubernamentales (2011)

El Proyecto Esfera fue iniciado en 1997 por un grupo de organizaciones no gubernamentales y el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja a fin de elaborar un conjunto de normas mínimas universales en ámbitos esenciales de las respuestas humanitarias: el Manual de Esfera.

El objetivo del Manual es mejorar la calidad de las respuestas humanitarias en situaciones de desastre o de conflicto y mejorar la rendición de cuentas del sistema humanitario ante la población afectada por el desastre.

 La filosofía de Esfera se funda en dos convicciones esenciales: primero, que las personas afectadas por un desastre o un conflicto armado tienen derecho a vivir con dignidad y, por lo tanto, a recibir asistencia; y segundo, que se deben tomar todas las medidas posibles para aliviar el sufrimiento humano ocasionado por los desastres y los conflictos armados.

Con el fin de plasmar estas dos convicciones esenciales, el Proyecto Esfera redactó la Carta Humanitaria y elaboró un conjunto de normas mínimas en algunos sectores clave para salvar vidas. Dichas normas se exponen en los cuatro capítulos técnicos del Manual: abastecimiento de agua, saneamiento y promoción de la higiene; seguridad alimentaria y nutrición; alojamiento, asentamientos humanos y artículos no alimentarios, y acción de salud. Las normas esenciales versan sobre los procesos y se aplican a todos los capítulos técnicos.

La Carta Humanitaria y las normas mínimas para la respuesta humanitaria son el resultado de la experiencia colectiva de muchas personas y organizaciones y, por lo tanto, no representan las opiniones de ninguna entidad en particular.

  • Primera edición preliminar 1998
  • Primera edición definitiva 2000
  • Segunda edición 2004
  • Tercera edición 2011 

Se recomienda la lectura del Capítulo ¿Qué es Esfera? En el se explica la evolución del Proyecto, los nuevos enfoques, el modo de utilizarlo, su estructura, sus fundamentos y principios.


TEMAS TRANSVERSALES DEL MANUAL:

 

Se transcriben algunos párrafos finales de ese Capítulo referidos a los temas transversales del Manual:

 

Una respuesta humanitaria eficaz se basa en un diagnóstico exhaustivo y contextualizado (evaluación inicial, seguimiento y evaluación posterior) a fin de analizar las necesidades, vulnerabilidades y capacidades en cada situación.

El Manual está diseñado esencialmente como una herramienta para reconocer los diferentes contextos y adaptar a ellos los programas de respuesta: sirve para guiar a quienes los ejecutan en sus reflexiones sobre la manera de alcanzar el nivel de una norma universalmente aplicable en una situación o contexto concreto, poniendo especial énfasis en las vulnerabilidades y capacidades específicas.

No todos los integrantes de una población afectada por un desastre controlan de la misma manera sus recursos y posibilidades. Por ello, el efecto del desastre será diferente según el origen étnico y la afiliación religiosa o política. Un desplazamiento puede hacer vulnerables a ciertas personas que en una situación normal no hubieran estado expuestas a riesgos. Puede ocurrir que se niegue asistencia vital o no se dé oportunidad de ser escuchados a mujeres, niños, personas de edad, personas con discapacidad o personas que viven con el VIH, en razón de barreras físicas, culturales y/o sociales. La experiencia demuestra que el tratar a estas personas como una larga lista de “grupos vulnerables” puede llevar a respuestas fragmentarias e ineficaces, que pasan por alto la conjunción de vulnerabilidades, así como el hecho de que las vulnerabilidades van cambiando con el tiempo, incluso durante una crisis específica.

La labor de socorro y recuperación debe tener en cuenta también los peligros y vulnerabilidades futuros, a fin de reconstruir comunidades más seguras y promover una mayor resiliencia. En muchas partes del mundo, el cambio climático ya está empezando a repercutir en los patrones de riesgo; es necesario complementar el conocimiento tradicional sobre los peligros, las vulnerabilidades y las capacidades con estimaciones sobre los riesgos climáticos del futuro.

A fin de hacer justicia al carácter singular de cada situación de desastre y a las vulnerabilidades y capacidades particulares de la población afectada, el Manual trata varios temas transversales. Algunos de estos temas versan sobre las vulnerabilidades de personas y subgrupos:

    • niños
    • género
    • personas de edad
    • VIH y SIDA
    • personas con discapacidad
    • apoyo psicosocial
    • Otros temas, como la reducción del riesgo de desastres (incluido el cambio climático) y el medio ambiente, abordan factores de vulnerabilidad que atañen al conjunto de la población afectada. 

Breve descripción de los temas transversales:


Los temas transversales corresponden a ámbitos de preocupación particulares de las respuestas en casos de desastre y abordan aspectos relacionados con la vulnerabilidad de personas, grupos o el conjunto de la población afectada..

Los niños:

se deben tomar medidas especiales para que todos los niños sean protegidos de lo que pueda causarles daño y tengan acceso equitativo a los servicios básicos. Dado que los niños constituyen a menudo la sección más numerosa de la población afectada, es primordial que se tome conocimiento de sus opiniones y sus vivencias no sólo en las evaluaciones iniciales y la planificación de emergencia, sino que también es importante que éstas influyan en la prestación de servicios humanitarios, así como en su seguimiento y evaluación. Los niños y los jóvenes son vulnerables a los efectos nefastos de algunas situaciones como la malnutrición, la explotación, el secuestro y el reclutamiento por parte de grupos armados y fuerzas combatientes, así como la violencia sexual, y no tienen oportunidad de participar en la toma de decisiones. Según la Convención sobre los Derechos del Niño, se entiende por niño toda persona menor de 18 años. Esa definición puede variar según el contexto cultural y social. Es necesario analizar detenidamente cómo define a los niños la población afectada para asegurar que no se excluya de la asistencia humanitaria a ningún niño o joven.

La reducción del riesgo de desastres (RRD):

incluye el concepto y la práctica de reducir el riesgo de desastres mediante un esfuerzo sistemático de análisis y de gestión de los factores que causan los desastres, especialmente limitando la exposición a las amenazas y paliando la vulnerabilidad de las personas, dando muestras de sensatez en el manejo de la tierra y el entorno natural, y mejorando la preparación para enfrentar fenómenos peligrosos, entre ellos desastres naturales como tormentas, inundaciones, sequías y aumento del nivel del mar. Dichos fenómenos parecen volverse cada vez más variables y graves, y se los atribuye cada vez más al cambio climático mundial.

El medio ambiente:

se entiende por medio ambiente el conjunto de elementos y procesos físicos, químicos y biológicos que inciden en la vida y los medios de subsistencia de las poblaciones afectadas por un desastre y de las pobla- ciones locales. El medio ambiente proporciona los recursos naturales de los que extraen su sustento las personas, y contribuye a su calidad de vida. Es necesario proteger y manejar el medio ambiente para preservar sus funciones esenciales. Las normas mínimas abordan la necesidad de evitar la sobreex- plotación, la contaminación y el deterioro de las condiciones ambientales y procuran mantener las funciones del medio ambiente indispensables para la vida, reducir el riesgo y la vulnerabilidad e introducir mecanismos que fomentan la adaptabilidad de los sistemas naturales para contribuir a su regeneración.

Género:

 la noción de género se refiere al hecho de que las personas de uno y otro sexo experimentan las situaciones de manera diferente. La noción de sexo atañe a los atributos biológicos —naturales, congénitos y, por lo tanto, en general universales e inmutables— de mujeres y hombres.

Los documentos en los que se sustenta la Carta Humanitaria (Ver ANEXO 1) afirman explícitamente la igualdad de derechos de mujeres y hombres. Hombres y mujeres tienen el mismo derecho a la asistencia humanitaria y la protección, al respeto a su dignidad humana, al reconocimiento de la igualdad de sus cualidades humanas, incluida la capacidad de decidir por sí mismos, a las mismas oportunidades de actuar de conformidad con esas decisiones y al mismo grado de poder de decisión para influir sobre los resultados de sus acciones. Las respuestas humanitarias son más eficaces si están basadas en una comprensión cabal de las diferentes necesidades, vulnerabilidades, intereses, capacidades y estrategias de afrontamiento de mujeres y hombres de todas las edades, y de niñas y niños, así como de los diferentes efectos que tienen los desastres o los conflictos armados en unos y otros. Mediante un análisis de la dimensión de género es posible llegar a comprender estas diferencias y las desigualdades que se manifiestan en las funciones y en la carga de trabajo de mujeres y hombres, el acceso a los recursos y el control sobre ellos, el poder de decisión y las oportunidades de desarrollar sus potencialidades. El género es un componente que debe tomarse en cuenta en los otros temas transversales. Los objetivos humanitarios de proporcionalidad e imparcialidad implican que es necesario tratar de manera justa a hombres y mujeres y velar por que ambos se beneficien igualmente. Históricamente, la atención que se prestaba a las cuestiones de género respondía al imperativo de ocuparse de las necesidades y condiciones de las mujeres y las niñas, ya que éstas se encontraban por lo general en desventaja con respecto a los hombres y los niños. No obstante, cada vez más la comunidad humanitaria reconoce que también es necesario comprender lo que tienen que afrontar los hombres y los niños varones en situaciones de crisis.

VIH y SIDA:

conociendo la prevalencia del VIH en un contexto específicamente humanitario, es importante entender las vulnerabilidades y los riesgos y planificar una respuesta eficaz. Además de los grupos más expuestos al riesgo (hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, consumidores de drogas por vía intravenosa y profesionales del sexo), que a menudo necesitan la implementación de medidas específicas para que puedan protegerse de la negligencia, la discriminación y la violencia, en algunas situaciones pueden existir otros grupos vulnerables, tales como refugiados, migrantes, jóvenes y madres solteras. Un desplazamiento masivo puede aumentar la vulnerabi- lidad al VIH y potenciar los riesgos ligados a la dispersión de miembros de la familia y al colapso de la cohesión de la comunidad y de las normas sociales y sexuales que regulan los comportamientos. Con frecuencia las mujeres y los niños son objeto de explotación por grupos armados y son particularmente vulnerables al VIH debido a la violencia y la explotación sexuales. Durante las emergencias humanitarias, puede ocurrir que las personas ya no tengan acceso a las respuestas contra el VIH, tales como programas de preven- ción, y puede producirse una interrupción de las terapias antirretrovirales, del tratamiento y la prevención de la tuberculosis y del tratamiento de otras infec- ciones oportunistas.

Las personas que viven con el VIH suelen ser discriminadas y estigmatizadas, por lo cual es esencial mantener una confidencialidad estricta y ofrecerles protección si se requiere. Las actividades sectoriales tratadas en el Manual deben ofrecer respuestas apropiadas contra el VIH, de acuerdo con su preva- lencia y las condiciones existentes, y evitar aumentar la vulnerabilidad de las personas y el riesgo frente al VIH.

Personas de edad:

de acuerdo con las Naciones Unidas, se trata de hombres y mujeres mayores de 60 años, pero la definición de “persona de edad” puede variar según el contexto. En los países en desarrollo las personas de edad a menudo son uno de los grupos más pobres y representan una parte importante de las personas más vulnerables entre las poblaciones afectadas por situaciones de desastre o de conflicto armado. Su proporción va en aumento (las personas de más de 80 años son el grupo etario en más rápido aumento en el planeta), y sin embargo a menudo se los olvida en la gestión de desastres o conflictos. Su aislamiento y la debilidad física son factores significativos que exacerban la vulnerabilidad de las personas de edad en situaciones de desastre o conflicto, junto con el colapso de las estrategias de subsistencia y de las estructuras de apoyo familiar y comunitario, los problemas crónicos de salud y movilidad y el declinar de la salud mental. Es esencial realizar esfuerzos adicionales para detectar y lograr acceso a las personas de edad confinadas en sus casas y a los hogares a cargo de personas de edad. Las personas de edad también hacen un aporte considerable a la supervivencia y la rehabilitación. Desempeñan un papel vital en el cuidado de los niños, la gestión de los recursos y la generación de ingresos; poseen conocimientos y experiencia en las estrategias comunitarias de afrontamiento y contribuyen a preservar la identidad cultural y social.

Personas con discapacidad:

según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 7% y el 10% de la población mundial –incluidos niños y personas de edad– viven con alguna discapacidad. Los desastres y los conflictos armados pueden incrementar la incidencia de las deficiencias y las consiguientes discapacidades. La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad define la discapacidad como un concepto que evoluciona y que resulta de la interacción entre las personas con deficiencias (que pueden ser físicas, sensoriales, intelectuales o psicosociales) y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás. Es, por consiguiente, la presencia de esas barreras la que impide a las personas con discapacidad participar plena y efectivamente en los programas tradicionales de asistencia humanitaria o beneficiarse de ellos. La nueva Convención hace específicamente referencia a la seguridad y la protección de las personas con discapacidad en situaciones de conflicto armado y emergencia (artículo 11).

Las personas con discapacidad hacen frente a riesgos desproporcionados en las situaciones de desastre y a menudo están excluidas de los procesos de socorro y rehabilitación. Esta exclusión hace que les sea más difícil utilizar efectivamente los servicios corrientes de apoyo en caso de desastre y participar en ellos. Hay que destacar que las personas con discapacidad constituyen un grupo diverso que incluye niños y personas mayores. No es posible atender a sus necesidades con un enfoque uniforme. Por ello, las respuestas humanitarias deben tomar en consideración las habilidades, destrezas, recursos y conocimientos de individuos con distintos tipos y grados de deficiencias. También es importante recordar que las personas con discapacidad tienen las mismas necesidades básicas que cualquier otro miembro de su comunidad. Además, algunas pueden tener necesidades específicas, tales como el reemplazo de medios de ayuda o aparatos y acceso a servicios de rehabilitación. Además, ninguna medida en beneficio de personas con discapacidad debe conducir a que sean separadas de sus familias y de sus redes comunitarias. Por último, si en las respuestas humanitarias no se tienen en cuenta los derechos de las personas con discapacidad, se pierde una gran oportunidad de reconstruir comunidades para todos. Es esencial, por lo tanto, incluir a las personas con discapacidad en todos los aspectos del socorro y la recuperación. Para ello se requieren tanto medidas de alcance general como medidas específicas.

APOYO PSICOSOCIAL:

algunas de las principales causas de vulnerabilidad y sufrimientos en las situaciones de desastre se derivan de los complejos efectos emocionales, sociales, físicos y espirituales que producen los desastres. Muchas de esas reacciones son normales y pueden superarse con el tiempo. Es esencial organizar mecanismos de apoyo psicosocial y de salud mental apropiados a las circunstancias locales que promuevan la autoayuda, la capacidad de hacer frente a la adversidad y la resiliencia entre las personas afectadas. Se refuerza la acción humanitaria si en el primer momento apropiado se involucra a las personas afectadas para que contribuyan a guiar y ejecutar la respuesta. En cada sector de la respuesta humanitaria, la manera en que se presta la asistencia tiene efectos psicosociales que pueden ayudar o perjudicar a las personas afectadas. Se debe prestar ayuda a las personas afectadas de manera compasiva, que promueva su sentimiento de dignidad, fomente su confianza en su propia capacidad ofreciéndoles una oportunidad de participación efectiva, respete la importancia de sus prácticas religiosas y culturales, y fortalezca su capacidad para contribuir al bienestar general.

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