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Informe sobre las tendencias de la DELINCUENCIA a nivel mundial (ONU)

Situación de la delincuencia y la justicia penal

Comisión de Prevención del Delito y Justicia Penal del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas.

 

E/CN.15/2012/19 Informe sobre las tendencias de la delincuencia a nivel mundial y la situación de la delincuencia y la justicia penal (ONU) 17/2/2012

El documento se centra en los niveles y las tendencias en algunas esferas concretas de la delincuencia, incluida la violencia contra los migrantes, los
trabajadores migratorios y sus familias, que es el tema principal del 21° período de sesiones de la Comisión de Prevención del Delito y Justicia Penal del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas.

En el documento se ofrece una reseña de algunos de los desafíos metodológicos que supone la obtención de datos sobre la delincuencia y la justicia penal y la mejora de la calidad de esos datos. Se facilita también información sobre la labor que se realiza actualmente a nivel internacional para hacer frente a esos desafíos.

 La comprensión de la situación y las tendencias de la delincuencia a nivel mundial representa todavía un importante reto debido a las muchas dificultades de carácter metodológico y operacional que impiden la recopilación y difusión de datos estadísticos de buena calidad en varios países.

Determinar los niveles del homicidio y, lo que es aún más importante, comprender los contextos que favorecen el homicidio son los primeros pasos para una vigilancia efectiva del cumplimiento de la ley y para la elaboración de políticas específicas de prevención.

África meridional, junto con América central, América del Sur y el Caribe arrojan índices de homicidio considerablemente más altos que otras subregiones mientras que, en el extremo opuesto de la escala, Europa occidental, septentrional y meridional y Asia oriental tienen los índices de homicidio más bajos.

Los datos disponibles acerca de algunos países europeos dejan ver las diferentes pautas de la violencia con resultado de muerte ejercida contra hombres y mujeres: la mitad de las mujeres fueron víctimas de miembros de su familia (el 35% murieron a manos de sus parejas o ex parejas y el 15% a manos de familiares) mientras que solo el 5% de todas las víctimas de sexo masculino murieron a manos de sus parejas o ex parejas y alrededor del 10% a manos de otros miembros de su familia (véase la figura 10).

Desde 2004, el nivel de robos con violencia ha fluctuado en todo el mundo: se ha producido un descenso en Europa, Asia y América del Norte, ha permanecido constante en América del Sur y ha aumentado considerablemente en América Central y el Caribe. Esas tendencias guardan ciertas similitudes con las tendencias del homicidio, con algunas excepciones notables, como el aumento temporal del robo con violencia en algunos países de Europa y Asia durante el período 2005-2006

Las condiciones macroeconómicas han demostrado ser uno de los factores que influyen en los delitos contra la propiedad. Aun teniendo en cuenta la compleja interrelación entre los diferentes factores, especialmente a nivel local, en un reciente estudio de la UNODC sobre el impacto de la crisis económica de 2008 y 2009 en la delincuencia se indicaba que la delincuencia puede aumentar en circunstancias de depresión económica y tensión social. Esa afirmación es acorde con la teoría general de la tensión, según la cual “cada tipo de tensión puede crear una predisposición para la delincuencia o actuar como un acontecimiento que desencadene la comisión de un acto delictivo concreto”.

Un tipo particular de tensión es provocada por la diferencia entre las expectativas y los logros de las personas, que tiende a ampliarse en períodos de crisis económica.

En la Figura 15 del Informe se describe el proceso que comienza cuando se comete un delito. Se muestran las diferentes etapas y las instituciones del Estado que pueden actuar (la policía, la fiscalía, los tribunales y la administración penitenciaria). Para estudiar la eficacia de toda la cadena de la justicia penal, es necesario recopilar datos a título individual sobre los delitos y los presuntos delincuentes en cada etapa de manera que se haga un seguimiento de cada caso a través del sistema y puedan elaborarse indicadores, como las “tasas de desgaste”, recogiendo toda la información correspondiente a los distintos casos. En la práctica, son muy pocos los países que cuentan con un sistema de registro que permita recopilar y archivar habitualmente información sobre los distintos casos a lo largo de todo el proceso.

Debería considerarse también un panorama más completo de la medida en que el sistema de justicia penal funciona de manera acorde con el estado de derecho o la calidad de la justicia impartida en comparación con el contexto legislativo y normativo pertinente. En la práctica, no se dispone de información suficiente para realizar semejante análisis a nivel internacional.

Observando la última etapa del sistema de justicia penal puede estimarse que en 2010 había más de 9,5 millones de personas en prisión en los 170 países para los que se dispone de datos, lo que supone una cifra de 150 presos por cada 100.000 habitantes. En América, el índice de internamiento ponderado por la población correspondiente a 2010 era significativamente más alto que en todas las demás regiones: un 67% mayor que el índice de internamiento en Europa, más de tres veces mayor que el índice de internamiento en Oceanía y África y más de cuatro veces mayor que en Asia (véase la figura 20 del Informe).

Las diferencias entre los índices de internamiento han de evaluarse teniendo en cuenta los índices y tipos de delitos en las diversas regiones.

En la gran mayoría de los países del mundo, los datos sobre la delincuencia y la violencia recogidos por la policía no incluyen información sobre las víctimas. Incluso cuando se registran esos datos, no se recoge información específica sobre la situación de las víctimas que son migrantes. Además, los datos sobre la violencia contra las personas recopilados por la policía son con frecuencia un mal indicador de los niveles reales de victimización, puesto que los incidentes violentos a menudo no se denuncian. Eso es especialmente cierto en el caso de los grupos sociales marginados a los que determinadas comunidades migrantes frecuentemente pertenecen. en el Estudio de las Naciones Unidas sobre tendencias delictivas y funcionamiento de los sistemas de justicia penal correspondiente al año 2010 se incluyó un módulo especial sobre la delincuencia y la violencia contra los migrantes destinado a recopilar los datos recogidos por la policía sobre delitos cometidos contra los migrantes

Para resolver los problemas derivados de la escasez de datos y el bajo nivel de denuncia de los incidentes reales de violencia y delincuencia, muchos países han realizado estudios sobre las víctimas de los delitos para conocer mejor la estructura, el nivel y las tendencias de la violencia y la victimización. En esos estudios se recoge información directamente de las víctimas a través de una muestra de individuos y hogares basada en la población. Utilizando preguntas normalizadas, esos estudios ofrecen la ventaja añadida de mejorar la comparabilidad entre distintos estudios nacionales. No obstante, solo unos pocos se han centrado específicamente en las experiencias de victimización de las poblaciones inmigrantes.

De las escasas pruebas disponibles se desprende que las comunidades migrantes son con frecuencia especialmente vulnerables a la delincuencia. Es necesario ajustar los sistemas actuales de recopilación de datos, tanto por parte de la policía como a través de los estudios sobre la victimización, para elaborar cifras más completas y precisas sobre las comunidades migrantes.

En particular, las encuestas sobre los niveles y las pautas de violencia contra las poblaciones minoritarias y migrantes son un importante instrumento en que basar las decisiones de la policía para reducir la vulnerabilidad de esas poblaciones ante la violencia y la delincuencia.

Aunque cada vez es mayor la demanda de pruebas estadísticas en relación con delitos complejos como la delincuencia organizada, la corrupción o el blanqueo de dinero, los organismos nacionales todavía pasan por dificultades a la hora de generar datos precisos y puntuales sobre delitos convencionales. Como consecuencia, los datos que se ponen a disposición de la comunidad internacional a menudo presentan carencias en materia la disponibilidad y la comparabilidad.

Para generar más y mejores datos sobre la delincuencia y la justicia penal es necesario abordar las siguientes etapas:

a) Fortalecimiento de la capacidad de las autoridades nacionales para generar estadísticas;

b) Mejora de los mecanismos de coordinación en el plano nacional;

c) Mejora del proceso para la comunicación de los datos nacionales a la UNODC;

d) Definición de estrategias para velar por la calidad de los datos;

e) Mejora de la comparabilidad a nivel internacional.

El fortalecimiento de la capacidad de las autoridades nacionales para generar cifras estadísticas sobre la delincuencia constituye una prioridad para la UNODC y, en ese espíritu, se ha venido prestando apoyo a los Estados Miembros para la elaboración de estadísticas sobre la delincuencia y la justicia penal y para la realización de encuestas en los hogares sobre la delincuencia y la corrupción.

A ese respecto, el recientemente establecido Centro de Excelencia para Información Estadística de Gobierno, Victimización, Seguridad Pública y Justicia proporcionará recursos adicionales y cualificados. El Centro, que tiene su sede en la Ciudad de México, es el resultado de una iniciativa conjunta de la UNODC y el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) de México. En colaboración con otras organizaciones internacionales y regionales, el Centro promueve la adquisición de conocimientos técnicos, canaliza recursos para el fomento de la capacidad institucional en la esfera de la elaboración de estadísticas, presta apoyo a los países en la elaboración de encuestas sobre victimización y proporciona capacitación y asistencia técnica.

 

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